02Oct2017

  • Este impacto positivo en el medioambiente promueve la entrega de la Certificación de la Fase de Reducción dentro del Programa de Acreditación de Carbono en Aeropuertos, una iniciativa del Consejo Internacional de Aeropuertos reconocido por el Banco Mundial, la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) y la Administración Federal de Aviación (FAA).

 

Quito, 2 de octubre del 2017. La última semana de septiembre el Consejo Internacional de Aeropuertos entregó al Aeropuerto Internacional Mariscal Sucre (AIMS) la certificación de la Fase de Reducción, dentro de su Programa de Acreditación de Carbono de Aeropuertos (ACA), una iniciativa mundial cuya meta es reducir las emisiones de carbono en la industria aeroportuaria y aportar de manera significativa a los esfuerzos por mitigar el cambio climático.

De este modo, el AIMS se convierte en el primer aeropuerto de entre 5 y 15 millones de pasajeros acreditado en el nivel 2 Reducción en la región Latinoamérica y el Caribe.

Esta es la continuación de un programa constituido de cuatro fases: mapeo, reducción, optimización y neutralidad, encaminadas hacia la eficiencia ambiental y la reducción de emisiones de carbono. En el 2015, el Consejo otorgó al AIMS la constancia del cumplimiento de la etapa de mapeo; es decir, el cálculo de su huella ambiental.

Y este año (2017), luego de la implementación de programas específicos, diseñados por Corporación Quiport, concesionaria del aeropuerto capitalino, el certificado de Reducción avala los esfuerzos por procurar un ambiente más limpio.

Andrew O’Brian, presidente y director general de Quiport, explicó que desde su apertura en la parroquia de Tababela, en el año 2013, el Aeropuerto Internacional de Quito se comprometió a ser un motor de desarrollo que tomara en cuenta las necesidades de la sociedad y del medioambiente. Por ello aceptó el reto de la acreditación de carbono.

“Hemos cumplido con las etapas 1 y 2 satisfactoriamente. Nuestra intención es avanzar inmediatamente hacia el nivel 3, Optimización; es decir, constituir alianzas con prestadoras de servicios dentro del aeropuerto y formar una estructura colaborativa para la reducción de CO2.  

En el mediano plazo la meta es lograr la neutralidad de huella de carbono”, dijo.

De acuerdo con datos del Programa de Responsabilidad Social de Corporación Quiport, la huella de carbono del AIMS pasó de 5 533 toneladas de CO2, en el año 2014, a 4 950 toneladas de CO2 para el 2016. Es decir, en dos años se ha evitado que 583 toneladas de dióxido de carbono sean liberadas hacia el ambiente.

Las principales acciones para este logro tienen que ver con el ahorro en el consumo de energía. Esta terminal aérea posee 7 700 lámparas de tecnología LED, de las cuales más del 90% cuenta con sensores automáticos de regulación. Asimismo, la plataforma de aterrizaje y despegue está equipada con 180 proyectores de similares características.

Además, el AIMS ha implementado horarios de encendido de la iluminación para aprovechar la luz natural y los equipos de enfriamiento de agua para aire acondicionado permanecen apagados entre las 22h30 y las 08h00. Asimismo, el AIMS cuenta con una planta de deshidratación de los lodos de las aguas residuales, un incinerador de desechos con tecnología que reduce la emisión de gases, una política de calidad del aire por medio de la que se privilegia el uso de combustibles alternativos y un área de conservación de flora y fauna de 70 hectáreas.  

Este nuevo hito coloca al AIMS una vez más en la vanguardia de los aeropuertos con conciencia ambiental y le permite seguir siendo un referente en la región.

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